¿Por qué los colores pueden ser diferentes una vez impresos?
Las pantallas emiten luz, por lo que los colores se perciben brillantes y vivos. Las impresoras, en cambio, utilizan capas de tinta para reflejar la luz, lo que puede hacer que los colores impresos parezcan más pálidos u oscuros.
Algunos colores que se ven perfectamente en un monitor (especialmente los colores flúor y los azules y verdes muy vivos) no tienen equivalentes exactos en las tintas CMYK. Durante la impresión, ajustamos estos colores al tono más parecido posible.
Para asegurarnos de que tu diseño quede lo mejor posible, durante el proceso de producción equilibramos automáticamente el color y el contraste antes de imprimir.
Consejos para mantener los colores uniformes desde el diseño hasta la impresión
Estos consejos te ayudarán a que el producto final quede lo más parecido posible a lo que ves en la pantalla:
Siempre que puedas, diseña en modo CMYK. Se acerca más a cómo quedan los colores una vez impresos.
Evita los colores demasiado vivos o fluorescentes, ya que es posible que no se impriman bien.
Utiliza archivos de alta resolución (300 ppp o superior) para asegurarte de tu diseño cuenta con detalles nítidos y precisos que permitan que los colores queden más vivos y sólidos.
¿Cómo nos aseguramos de que tus colores queden lo mejor posible?
Sabemos lo decepcionante que puede ser que un producto impreso no quede como tenías en mente. Nuestro equipo se encarga de aplicar calibraciones de color profesionales y correcciones automatizadas para garantizar que cada producto tenga un aspecto equilibrado, vivo y fiel a tu diseño.
