Cuando compras productos digitales, el tipo impositivo viene determinado por el país en el que resides. Esto se ajusta a la normativa fiscal internacional aplicable a los servicios prestados por vía electrónica, entre los que se incluyen elementos como páginas web, logotipos digitales y servicios de diseño.
Esto garantiza que se aplique el importe correcto de los impuestos según los requisitos de tu administración local. Debido a esta normativa, el porcentaje impositivo aplicado a los productos digitales puede diferir del tipo impositivo aplicable a artículos físicos, como tarjetas de visita o postales. Esto ocurre porque, en las normativas fiscales locales, los servicios digitales suelen clasificarse de forma diferente a los productos impresos.
