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Cómo diseñar camisetas como un profesional

Tiempo de lectura aproximado: 6 minutos

Quizá te impactó aquella camiseta con un diseño tan guay que viste en un festival. O el ingenioso juego de palabras de las camisetas que llevan los camareros de tu cafetería favorita del barrio. Piensa que es probable que no hiciera falta recurrir a un diseñador profesional para que destacaran.

Diseñar una buena camiseta es más fácil que nunca. Lo único que necesitas para crear tu propia camiseta como todo un profesional son unos cuantos trucos del oficio.

No puedes diseñar una camiseta memorable sin antes responder a estas tres preguntas:

  • ¿Por qué la vas a diseñar?
  • ¿Quién se la pondrá?
  • ¿Qué toque personal quieres darle?

1. Define por qué vas a diseñar la camiseta

Los diseños multiusos no existen, así que empieza por tu motivación. El gráfico que crearías para tu nueva panadería no se parecería ni en lo más mínimo a la que se te ocurriría para la despedida de soltero de tu mejor amigo. Una camiseta que te encantaría vender en la feria de artesanía de tu ciudad necesita un enfoque distinto de una que entregarías a los clientes como recompensa por su fidelidad.

Ten muy claro cuál será la finalidad de la camiseta. ¿Será una camiseta promocional a la venta? ¿Servirá para anunciar tu negocio? ¿La regalarás en un evento? ¿Será una posible fuente de ingresos extra?

Asegúrate de que la camiseta se ajuste a tus necesidades.

2. Decide quién se pondrá tu camiseta

Cuando sepas la finalidad, es más fácil imaginarse a la persona que la llevará. ¿Es un producto para todas las edades? ¿Solo para adultos? ¿Para una franja de edades aún más concreta (como adolescentes o milenials)? ¿Necesitas camisetas para mujer, para hombre y unisex? ¿Las camisetas van dirigidas a un público amplio o a un grupo concreto? Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a pensar en el look que buscas y si se tiene que adaptar a varias tallas o estilos.

Resulta práctico pensar en la persona ideal a la que quieres atraer con el diseño de la camiseta y luego imaginar las marcas que suele usar y la ropa que le gusta. ¿Qué tipo de ropa se pondría? Y otra pregunta quizá tan importante como esa: ¿qué no llevaría jamás?

3. Dale el toque adecuado

El toque personal puede implicar muchas cosas, pero sobre todo refleja las asociaciones emotivas que el espectador puede tener con los colores, las imágenes y el texto. ¿La camiseta hace que la persona que la lleva parezca elegante o informal? ¿Quieres suscitar envidia o nostalgia? Tanto si el toque es alegre o provocador, lujoso o accesible, no olvides nunca que el diseño es una extensión de tu marca. En lugar de abrir tu corazón, dejas huella de tu pasión en el pecho de todos los que se ponen tu camiseta. Es importante conocer el mensaje que transmites.

La estética es muy importante para darle ese toque personal. Puede que ya tengas en mente una estética clara (por ejemplo, que siempre te hayan gustado los motivos deportivos o que no puedas vivir sin arcoíris). No obstante, si necesitas inspiración, descubre las últimas tendencias en diseño de la mano de profesionales. Es fundamental conocer las últimas tendencias en cuanto a paleta de colores (el coral del 2019 es la menta del 2020), estampados (los florales están tan vivos como siempre) y otros aspectos (el minimalismo está de vuelta y los estampados en bolsillos siguen ahí).

4. Precisa lo básico en cuanto a contenido, tamaño y posición

Cuando hayas respondido a esas preguntas, tienes que elegir el contenido: ¿utilizarás solo texto, solo imágenes o una combinación de los dos? El texto sirve para casi todo y se puede utilizar para diseñar una buena camiseta. Las imágenes (gráficos o fotos) funcionan bien con artículos de tipo promocional o para eventos de grupo, pero también combinan a la perfección con el texto si se utilizan con sentido común.

No sobrecargues la camiseta con elementos de diseño. Si lo haces, habrá demasiados detalles luchando por acaparar la atención y el mensaje no quedará claro. La persona que vea la camiseta tiene que captar el mensaje de inmediato, en lugar de tener que esforzarse en descifrarlo.

¿No te acabas de decidir en cuanto al contenido? Piensa en las camisetas que más te llaman la atención. O descubre las tendencias en camisetas en Instagram y Pinterest para ver qué hacen otros diseñadores.

5. Elige la fuente perfecta

Las dos categorías principales de estilo de fuente se denominan serif (con un toque clásico y perfectamente legibles en tamaños pequeños) y sans serif (más limpias y modernas, sobre todo en formatos grandes), pero a partir de ahí las opciones son casi infinitas. Lo principal es asegurarte de que el texto sea fácil de leer. Algunas fuentes tipo script que imitan la escritura a mano pueden dificultar la comprensión del mensaje.

Al mirar otros diseños de camisetas, verás que los mejores suelen utilizar solo una o dos fuentes. Si solo se utiliza una fuente, los diseñadores pueden mejorar el atractivo visual con versiones en cursiva o negrita o en varios tamaños de texto. El uso de dos fuentes conlleva un mayor énfasis y más variedad visual sin dejar de ser coherente y ofrecer el máximo impacto. A menudo, los diseñadores mezclan una fuente tipo serif con otra tipo sans serif, lo que aumenta el interés visual y les permite enfatizar distintos elementos del texto.

6. Aprovecha las posibilidades del color

Al elegir colores, no pienses en tus favoritos. Necesitarás colores complementarios, es decir, que ofrezcan un contraste marcado. Las parejas de colores complementarios más habituales son rojo-cian, verde-magenta y azul-amarillo. No obstante, si echas un vistazo a tu armario, es probable que veas otras buenas (y quizá malas) parejas.

Evidentemente, si quieres que el contraste sea máximo, lo mejor es el blanco sobre negro y viceversa. Por regla general, los colores vivos sobre fondos oscuros se leen bien. Los colores que elijas tienen que estar visibles en la tela seleccionada. El logotipo más guay del mundo desaparecerá si es de color azul marino sobre negro.

7. Utiliza imágenes del mejor tamaño

En el caso de las imágenes, muchas de las reglas visuales son las mismas, pero también hay que tener en cuenta la escala de la imagen. El tamaño de archivo, en concreto la densidad de píxeles, afecta a los gráficos y las fotos. Si sacas algo de Internet, es probable que tenga 72 ppp (puntos por pulgada), un tamaño demasiado pequeño para convertirlo bien cuando se amplíe la imagen para imprimirla. Intenta utilizar una resolución mínima de 200 ppp o, mejor aún, de 300 ppp. Si guardas un archivo de alta definición como .png, .jpeg o .ppt, será compatible con la mayoría de las impresoras, y si creas un archivo de vectores (archivos .pdf, .ai y .es), mejor aún.

Si quieres saber cómo quedará un logotipo o una foto cuando se amplíe al tamaño de la camiseta, imprime el archivo de imagen y utiliza una fotocopiadora para ampliarlo al espacio equivalente que quieras que ocupe.

8. Distribuye el contenido con cuidado

Teniendo en cuenta el espacio disponible en la parte frontal de la camiseta, decide qué orientación es la mejor para las imágenes. Las imágenes verticales se alinean mejor con el «lienzo» de una camiseta, mientras que las imágenes horizontales pueden quedar bien siempre que dejes suficiente espacio en blanco (la zona no ocupada por el gráfico o el texto) a ambos lados. ¿Cuánto es suficiente? Las camisetas suelen medir desde unos 45 cm (talla S) hasta 60 cm de ancho (talla XL). Te recomendamos que dejes 12 cm de espacio en blanco a cada lado, es decir, que el gráfico tenga entre 25 y 35 cm de ancho como mucho.

La ubicación del diseño en la camiseta también importa. La parte superior de la imagen debería empezar unos centímetros por encima del pecho y acabar unos centímetros por debajo. A menos que el gráfico ocupe toda la camiseta, no querrás que el texto y las imágenes queden hundidos en la parte del medio. ¿Tienes dudas sobre la ubicación del contenido? Coge la imagen fotocopiada y muévela por una camiseta de prueba. (¿Vas a tener varias tallas? Haz una versión para cada una).

Si no estás seguro de acertar, habla con un experto en diseño o utiliza una herramienta de diseño online. Tanto si creas el diseño por tu cuenta como si te ayuda otra persona, la pregunta siempre es la misma: ¿se puede leer de un vistazo?

9. Comprueba el formato de archivo, el tamaño y los colores antes de imprimir

Cuando te guste lo que veas, es hora de imprimirlo. Con un poco de suerte, ya habrás hecho los deberes. ¿El servicio de impresión tiene los colores que necesitas? ¿Te gustan las opciones de material? ¿Hay reseñas publicadas de otros clientes satisfechos con sus camisetas? Si la respuesta a estas tres preguntas es afirmativa, ya puedes subir el archivo a un servicio de impresión. Asegúrate de que acepte el formato de archivo y que dé la oportunidad de revisar los resultados.

El diseño de camisetas no tiene por qué ser complicado. Si tienes clara la finalidad de la camiseta, tener en cuenta estos aspectos prácticos será suficiente para plasmar tu imaginación en una prenda real.

¡Y menuda sensación ver tu diseño «en carne y hueso» por primera vez! Tras el mostrador de una nueva pastelería… En primera fila en un concierto con las entradas agotadas… En un álbum de fotos de tu reunión familiar… Allá donde veas tu obra, tendrás la satisfacción de saber que la has hecho tú mismo. ¿Quién dice que no eres profesional, al fin y al cabo?

Nos encantaría saber cómo te ha ido. Comparte fotos de tu producto antes y después de aplicar estos consejos con la etiqueta #vistaprint.