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Las 10 reglas de oro para diseñar tus tarjetas de visita

Tiempo de lectura aproximado: 4 minutos

Si preparas el diseño de tu tarjeta de visita a conciencia, transmitirás una imagen de profesionalidad, crearás confianza y diferenciarás a tu empresa de la competencia.

En conferencias, ferias o eventos con mucho público, el intercambio de tarjetas de visitas al final de una conversación es crucial para el contacto posterior.

¿Cómo puedes asegurarte de que tu tarjeta os represente a ti y a tu negocio de la mejor manera posible? La clave es prepararse de antemano y tenerlo todo listo para que tu idea cobre vida cuando empieces a diseñar.

Consejos para diseñar una buena tarjeta de visita

1. Recuerda que la primera impresión cuenta

Tu tarjeta de visita dice mucho sobre ti y tu negocio. El diseño debe transmitir tus valores, distinguir a tu empresa de la competencia y animar a los demás a volver a contactar contigo. Si tu estilo de trabajo es directo y formal, tu tarjeta de visita debería reflejar esas cualidades. Por el contrario, si tus productos y servicios son alegres y creativos, intenta captar esos atributos con colores llamativos y un eslogan pegadizo.

2. Elige el tamaño y la forma que se ajusten más a lo que necesitas

Antes de ponerte manos a la obra con el diseño de tu tarjeta de visita, es importante saber qué tamaño y orientación tendrá. Estos aspectos no solo influyen en el tamaño del texto y en los datos que puedes incluir, sino que también comunican cosas como si eres convencional o inconformista y atrevido. Las tarjetas rectangulares horizontales son las más conocidas. Las verticales son menos habituales y las puedes utilizar para diferenciarte de la competencia. Si tu objetivo es destacar, te podría interesar una tarjeta de visita de PVC especial o una tarjeta multicapa extragruesa con una llamativa capa entre el anverso y el reverso. Decide dónde se sitúa tu empresa en la línea que va de la discreción a la vistosidad.

3. Elige un diseño que te represente

Selecciona colores y elementos de diseño asociados con tu área de negocio. Así conseguirás que la tarjeta sea fácil de reconocer y represente los productos o servicios que ofreces. Si vendes productos de lujo, como joyas o trajes de noche, podrías incluir un detalle metalizado. Por otro lado, si tu especialidad es un estilo de carpintería o albañilería concreto, podrías incluir una foto de tu trabajo para presentar tu área de especialización. El acabado y el tipo de papel pueden indicar a los clientes si tu empresa es la solución más asequible o si ofreces servicios de alta gama. El tipo de papel también comunica si tienes una empresa joven y dinámica o si ya está consolidada, con décadas de trayectoria a sus espaldas.

4. Sé coherente con tu página web y otros materiales promocionales

De este modo, los clientes te recordarán y reconocerán más fácilmente. Si no tienes página web u otros materiales de marketing, pero tu empresa tiene un logotipo consolidado o es conocida por algo en concreto (por ejemplo, el letrero, el edificio o los uniformes del personal), intenta integrar esos aspectos en el diseño de la tarjeta de visita.

5. Añade un toque especial

Tanto si incluyes estampado, texto en relieve o efectos metálicos como si te decantas por una forma de tarjeta llamativa, tus clientes verán la diferencia y tu tarjeta destacará.

6. Da otros usos a la tarjeta de visita

Aprovecha el reverso de la tarjeta para incluir recordatorios de citas, sellos de fidelidad o incluso un útil calendario. Piensa de manera creativa: en lugar de utilizar una plantilla de calendario básica, intenta marcar las fechas importantes para tus clientes, en función de lo que les ofrece tu empresa.

En el caso de una empresa de jardinería, por ejemplo, podría resultar útil marcar en el calendario los mejores momentos del año para podar o fertilizar las plantas. Por otro lado, un esteticista podría marcar los días en los que ofrece una tarifa más económica o muestras gratuitas. Si tu negocio está relacionado con la alimentación, escribe breves recetas en el reverso de la tarjeta. Si vendes arte o regalos artesanales, como joyas, puedes utilizarla como etiqueta.

7. Crea una tarjeta de visita pegadiza

Con «pegadiza» queremos decir que se quede pegada literalmente a un sitio en el que los clientes puedan verla. Las tarjetas imantadas, por ejemplo, van muy bien para empresas que ofrecen servicios a los que se recurre con frecuencia, como fontaneros, pintores, jardineros, cuidadores de mascotas, peluqueros o servicios para el automóvil, entre otros. Los clientes las colocan en la nevera para consultarlas cuando necesitan esos servicios.

8. Asegúrate de que los datos de contacto sean fáciles de entender

La composición de la información es importante. Si no sabes cómo organizar los datos de contacto, el orden clásico de los campos de texto es el siguiente:

  • Nombre de la empresa
  • Nombre y apellidos
  • Cargo
  • Datos de contacto (correo electrónico, número de teléfono, redes sociales, etc.)

9. Asegúrate de que tus datos de contacto sean correctos

Revisa. Revisa. Y vuelve a revisar. Hay cosas que hay que repasar las veces que haga falta: los datos de contacto deben ser claros, no debe haber faltas de ortografía y la fuente que elijas debe tener un tamaño legible. Además de tu nombre y el cargo que ocupas, no olvides mencionar tu negocio, el número de teléfono, la página web, la dirección de correo electrónico y los usuarios de redes sociales si esos datos son pertinentes para tus actividades de marketing. La idea es que los clientes lo tengan lo más fácil posible a la hora de ponerse en contacto contigo.

Si tienes dudas, habla con un diseñador

Si tienes la suerte de conocer a alguien que sepa crear gráficos para imprimirlos, una charla rápida de media hora con esa persona te ayudará a que tu diseño no le falta de nada. Podrá asesorarte para que los elementos de diseño, como el logotipo, tengan una apariencia nítida y clara en la tarjeta física. Es importante asegurarse de que las imágenes tengan la resolución adecuada y los campos de texto tengan el tamaño óptimo para leerse bien. No hay nada peor que abrir la caja de las tarjetas de visita y ver que el logotipo que has subido se ve pixelado o que el número de teléfono no se lee bien. Si no conoces a nadie que pueda ayudarte, no te preocupes: puedes llamar a uno de nuestros expertos en diseño. Te ayudarán a resolver tus dudas, a editar el diseño e incluso a crearlo de nuevo si es necesario.